Etiqueta: amor propio
En las sobremesas familiares suele repetirse la frase “estos jóvenes de ahora…” con un ligero tono de resignación total. La mirada se afila y las cejas se levantan. Nos acusan de vivir en un mundo de cristal, de ser impacientes, frágiles, desconectados de la realidad. Nos llaman la peor generación.
Y yo, que he sido desobediente desde siempre, me atrevo a pensar que quizás somos la mejor. Porque hemos aprendido a decir que no, y en un mundo que premia la obediencia ciega, es una escena profundamente revolucionaria.
El Día Internacional de la Juventud no es un día cualquiera en nuestros calendarios. Es un banquete que te brinda mirar más allá de las cifras y las etiquetas, y reconocer que ser joven hoy implica moverse en medio de contradicciones imposibles. Debemos ser exitosos sin haber fracasado, estables sin haber explorado, sabios sin habernos equivocado.
La juventud ha dejado de ser una etapa para volar libremente y se ha transformado en una carrera con obstáculos ocultos junto a las presiones familiares, estructuras sociales rígidas, un sistema que premia la productividad pero descuida la salud mental y la pausa.
Y en ese contexto nace una nueva desobediencia. No es una rebeldía ruidosa ni gratuita, sino una acción consciente. Es decir que no a lo que oprime, aunque venga disfrazado de tradición o buena intención. Es rechazar el molde aunque nos lo entreguen con amor. No seguir el camino trazado si no lo sentimos nuestro. Es tener el coraje de elegir una vida diferente aunque eso implique decepcionar.

Nos educaron para complacer. Para vestirnos bonito, no alzar la voz, estudiar algo “que deje dinero”, enamorarnos de la persona “correcta”, y sonreír, siempre sonreír, incluso cuando por dentro todo tiembla. Pero algo cambió en nosotros. Tal vez por cansancio, tal vez por amor propio, tal vez por intuición. Aprendimos a ver lo que no encaja, y a decirlo, porque aprendimos a poner límites sin pedir permiso.
Nos enseñaron que desobedecer era faltar el respeto. Pero hoy sabemos que muchas veces, desobedecer es la obra más honesta de amor hacia uno mismo. Porque decir que no no es rechazo, es afirmación. Es gritar sí a nuestra identidad y a nuestros sueños.
No es fácil ser joven en estos tiempos. Somos la generación que heredó un planeta herido, sistemas inestables, y una larga cadena de silencios. Pero también somos la generación que mira de frente. Que habla de salud mental sin vergüenza. Que ama sin miedo a las etiquetas. Trabaja por la equidad, la diversidad, la justicia, incluso cuando eso incomoda a quienes prefieren el silencio. No somos perfectos, pero estamos despiertos.
Nos caemos, sí. Dudamos, también. Pero no renunciamos a sentirlo todo. A construir lo nuevo. A cuestionar lo que se nos dio sin explicación.
Ser desobediente, hoy más que nunca, es una forma de dignidad. Y no, no todos nos entenderán. Algunos seguirán repitiendo que no sabemos lo que hacemos. Pero mientras ellos se aferran a lo que fue, nosotros nos ocupamos de imaginar lo que podría ser.
Así que sí. Justo a mí, que soy desobediente, me toca decirlo: No somos la peor generación.
Somos la generación que se atreve a cambiarlo todo.
Y si eso es ser rebelde, entonces bienaventurada la rebeldía.
Con amor,
Mariale.
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El Día del Padre, aunque para muchas personas es una fecha de celebración, para otras mujeres representa un día cargado de emociones encontradas. Lejos de las felicitaciones y los regalos, este día puede traer a la superficie heridas antiguas: la ausencia de un padre, la figura distante o la presencia que nunca se sintió como tal.
Para algunas, es un día agridulce. Se activa una especie de duelo por lo que no fue: el abrazo que no llegó, la protección que no se sintió, las palabras que se esperaron por años y nunca se escucharon. Puede surgir la tristeza, la rabia, la frustración, incluso la envidia de aquellas que sí vivieron una paternidad presente y amorosa.

Pero tener esos sentimientos no te hace débil, ni ingrata. Te hace humana. Te conecta con la parte más vulnerable de ti: la niña que fuiste, esperando ser vista y valorada.
Sin embargo, ese guion de insatisfacción no tiene por qué definir tu historia. La paternidad emocional que no recibiste puede ser una invitación a algo profundamente transformador: comenzar a paternarte a ti misma.
Paternarte es aprender a cuidarte con firmeza, a poner límites con amor, a sostenerte cuando la vida se tambalea. Es convertirte en esa figura interna que te dice: “Aquí estoy. Te veo. Te respaldo.”
Es permitirte reconocer lo que dolió, sin quedarte atrapada en el dolor. Es mirar hacia atrás sin quedarte a vivir allí.
Sanar la herida de la ausencia paterna no es olvidar ni justificar, es comprender y transformar. Es atreverte a construir un vínculo contigo desde el amor, la protección y el respeto que mereces.
Y desde ahí, decidir qué tipo de relaciones quieres cultivar, qué patrones quieres romper y qué legado emocional quieres dejar.
Este Día del Padre, si la fecha te incomoda, no te obligues a sonreír ni a forzar celebraciones. En cambio, date el permiso de sentir, de llorar si hace falta, de escribirle una carta a esa niña que fuiste y prometerle que no volverá a sentirse sola.
Porque, aunque no hayas tenido el padre que necesitabas, aún puedes ser para ti la figura que te contenga, te impulse y te haga sentir segura.
Y eso también es motivo de celebración.
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¿Seguir viviendo en el pasado o auto-paternarte? Lejos de afirmar que, en innumerables ocasiones, las madres han asumido algunos de los roles o tareas que generalmente le corresponden a una figura paterna —lo cual puede parecer suficiente—, somos conscientes del impacto que tiene la ausencia de una figura paterna en la vida de una mujer. Sin embargo, estos sentimientos encontrados no tienen por qué afectar tu presente por el resto de tus días. Cada día es una oportunidad para trabajar en nosotras mismas y, al mismo tiempo, transformar esas heridas de la infancia en una ocasión para crecer y convertirlas en una fortaleza.
Por eso, luego de una conversación con la Lic. Ozary Lluveres, especialista en procesos de duelo, sobre el efecto de la ausencia paterna y las emociones que suelen surgir en estas fechas cercanas al Día del Padre, le pedimos que nos compartiera acciones que pueden acercarnos a la sanación. Aquí te compartimos tres claves para comenzar a paternarte:
Permitir y validar tus emociones
Aceptar que fechas como el Día del Padre pueden despertar tristeza, enojo, frustración o envidia es el primer paso. Validar esas emociones sin juzgarte permite que la herida tenga un espacio para ser reconocida y comenzada a sanar.

Ejemplo de acción: Escribir una carta a tu niña interior reconociendo lo que dolió, lo que faltó y lo que aún necesita.
Iniciar un proceso de “auto-paternarse”
Sanar no siempre implica reconciliarse con la figura ausente, sino desarrollar internamente lo que no se recibió externamente. Paternarte implica crear una relación contigo basada en cuidado firme, límites sanos y sostén emocional.

Ejemplo de acción: Empezar a hablarte con amabilidad, ponerte límites que te protejan y tomar decisiones que te den seguridad.
Reescribir tu historia desde el presente
El dolor del pasado no debe dictar el guion de tu vida. Tomar conciencia de los patrones que quieres romper y de los vínculos que deseas construir es una forma de recuperar el poder que la herida te quitó.

Ejemplo de acción: Hacer una lista de lo que no quieres repetir y escribir cómo quieres ejercer tu rol contigo misma y con quienes amas.
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Desde el inicio de todos los tiempos, el cuerpo de una mujer no ha sido estatua, sino tierra viva, cambiante y sagrada en constante transformación. Nosotras crecemos, amamos, perdemos y sanamos. Pretender que se mantenga inmóvil, perfecto y eterno, es como pedirle al mar que no cambie de humor con la luna.
Nos enseñaron a mirarnos al espejo con lupa, a buscar grietas, a detectar los rastros del tiempo como si fueran errores. Pero, ¿cómo podría ser un error aquello que cuenta nuestra historia?
A lo largo de los años, nuestros cuerpos son atravesados por cambios invisibles. Las hormonas se reacomodan como las estaciones, se sienten en el ánimo, en la piel, y a veces, en los silencios que dejan una lágrima. Las hormonas que antes nos preparaban para crecer, ahora nos preparan para florecer de otra manera.
La presión absurda de volver a “como eras antes” desconoce lo esencial. Ninguna de nosotras es quien era antes.
Hemos reído hasta las lágrimas y hemos trabajado más de lo que el alma aguanta, ¿cómo no iba a cambiar?
Este cuerpo, lejos de traicionarnos, nos ha sostenido en cada etapa y eso merece gratitud, no castigo.

El cuerpo guarda secretos y acumula historias. En la mirada que se vuelve más honda. En las ojeras que se marcan. En la piel que ya no responde igual. Las emociones se imprimen en nosotras como constelaciones. A veces duelen. Otras, simplemente nos recuerdan que hemos vivido con los sentimientos a flor de piel.
Y aquí va mi verdad, desnuda y serena. Después de dejar atrás la adolescencia y convertirme en una joven mujer de veinticuatro años, con sus cargas y sus fuegos —el trabajo, las metas, los sueños, las responsabilidades que a veces pesan como un planeta completo—, mi cuerpo también ha cambiado.
He tenido ojeras más frecuentes y profundas, una dieta absurda que a veces olvido cuidar, un cansancio que se cuela en mis huesos. He atravesado el desorden de mis días, el estrés, la falta de sueño.
Pasé por un proceso de acné que me obligó a medicarme, y sí, hubo días en que me miré al espejo sin reconocerme del todo.
Y aun así, sigo eligiendo amar mi cuerpo, incluso en sus días más inciertos. Porque ha sido mi casa, mi templo, mi reflejo. Ha sido testigo de cada caída y de cada victoria. Y aunque no sea perfecto, aunque no sea el mismo de antes, es mío y eso basta.
Nuestro cuerpo cambia porque está haciendo exactamente lo que debe hacer. Acompañarnos en cada etapa de la vida, sosteniéndonos con toda su sabiduría silenciosa. Y eso no es falla, es evolución.
Desde lo más profundo de mis inseguridades.
Con amor,
Mariale.
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El origen de esta tradición y la razón principal por la que las calles se llenan de flores amarillas nació por una tendencia de TikTok: Conoce el origen de este fenómeno mágico.
Floricienta y sus flores amarillas.
Ella sabia que el sabía, que algún dia pasaría, que vendría a buscarla con sus flores amarillas..
Esta era la canción más popular de la telenovela argentina llamada «Floricienta», protagonizada por Florencia Bertotti y transmitida en los años 2004- 2005, que relata una historia de cuento de hadas, el amor casi imposible entre «Flor» la niñera y su jefe «Federico» en una mansión en Florencia.
Flor desde niña siempre tuvo el sueño de que le regalarán flores amarillas, así que la producción de la novela argentina y sus miles de seguidores se encargaron de hacer tendencia esta historia con la canción que se repite una y otra vez de siempre esperar sus flores amarillas.
21 de marzo y 21 de septiembre.
Las fechas del 21 de marzo y del 21 de septiembre marcan el inicio de la primavera en diferentes partes del mundo. En el hemisferio norte, el 21 de marzo se celebra en países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, España, Italia, Rusia (en algunas regiones), Japón y China (en algunas regiones).
En el hemisferio sur, incluyendo países como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador,
Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, el 21 de marzo marca el inicio de la primavera.
La razón por la que esta tradición se celebra ambos días.
El color amarillo
En la psicologia del color, el amarillo se asocia con la felicidad, la creatividad y la vitalidad. Este color Ilumina la mente y el espíritu, transmitiendo un sentido de optimismo y entusiasmo. En algunas culturas el color amarillo comunica amor, ya que representa la complicidad y la calidez de una relación, este posee un significado de conexión emocional profunda y un vínculo íntimo lleno de felicidad.
Para «Floricienta» el obsequiar flores amarillas va mas allá, estas representan amor puro, es la promesa de una vida juntos, significa que esta persona está dispuesta a amarte sin condición alguna, como lo narra la canción de la telenovela argentina.
Las flores amarillas también pueden simbolizar la alegría que se siente al estar enamorado, aunque este gesto no se limite exclusivamente a los enamorados. Más bien, estas flores son un símbolo de afecto que se extiende a amigos cercanos y familiares, reflejando la calidez y el cariño compartidos en cualquier tipo de relación significativa.
Y si él no te regala flores amarillas?
A pesar de que las fantasías y los cuentos de hadas sean hermosos debemos tener muy en cuenta que
nada de esto es cierto. Al final del día no somos «Floricienta», en un mundo saturado de narrativas románticas tradicionales, es crucial recordar que nuestra felicidad no depende de encontrar a nuestro «príncipe azul».
En lugar de esperar a que alguien más nos «complete», aprovecha este día especial, esta tradición para celebrar el amor propio y cultivar aquellas amistadas que valoras, teniendo en cuenta que el amor más bonito comienza desde adentro y se extiende hacia los demás.
Tampoco te sientas mal porque lo olvidó.
Si él olvida regalarte flores amarillas, recuerda que esto no lo es todo, el valor de una relación no se mide en gestos materiales, sino en la calidad de los momentos compartidos, en las risas compartidas, en el
apoyo mutuo y en la complicidad que se construye día a día.
Las flores son hermosas, pero son solo un detalle en el vasto lienzo de una relación. No permitas que la ausencia de un regalo empañe la belleza de lo que realmente importa: el amor, la confianza y la conexión que comparten. Enfócate en cultivar una relación basada en la honestidad, la comunicación y el cariño, y verás que las flores palidecen en comparación con el verdadero tesoro que tienes a tu lado.
Santo Domingo.- La autoestima es cómo nos valoramos y nos percibimos a nosotros mismos. El 27 de abril se celebra el Día Mundial de la Autoestima, un día para reconocer la importancia del amor propio y el respeto a nosotras mismas. Es por eso que te traemos estos consejos para fomentar la autoestima.

Conócete a ti misma
Por ejemplo, lo que te hace feliz y lo que valoras en la vida. Puede resultar útil escribir esto en un diario. Reconoce todos tus talentos. Todos somos buenos en algo, ya sea cocinar, cantar, armar rompecabezas o ser un buen amigo. También tendemos a disfrutar hacer las cosas en las que somos buenos, lo que puede ayudar a mejorar tu estado de ánimo.
Construye relaciones positivas

Si encuentras que ciertas personas tienden a hacerte sentir mal, intenta pasar menos tiempo con ellas o diles cómo te sientes acerca de sus palabras o acciones. Trata de construir relaciones con personas que sean positivas y que te aprecien. Tener a alguien que te escuche y demuestre que le importas puede ayudarte a sentirte mejor.
Reconoce situaciones que afectan tu autoestima
Piensa en las situaciones que parecen desinflar tu autoestima. Quizás es algo como, una presentación de trabajo, una crisis en el hogar o un problema con tu cónyuge. Luego cuando estas situaciones surgen nuevamente tendrás la conciencia de que es la situación que te hace sentir así, no es un problema que tengas como persona.
Identifica y desafía tus creencias negativas

Fíjate en tus pensamientos sobre ti misma. Por ejemplo, es posible que te encuentres pensando «No soy lo suficientemente inteligente para hacer eso» o «No tengo amigos». Cuando lo hagas, busca evidencia que contradiga esas declaraciones. Escribe tanto la declaración como la evidencia, y sigue repasándolas para recordar que tus creencias negativas sobre ti misma no son ciertas.
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Santo Domingo.- Hay libros que te pueden hacer soñar despierto y te permiten viajar desde el rincón más discreto de tu casa hasta la tierra más lejana. Pero también están los que te ayudan a ser mejor persona, como por ejemplo los que hablan de amor propio y de cómo brindar amor. Te presentamos 6 libros que te harán entender lo importante que es el amor que te das a ti mismo/a y el que entregas a los demás.
Enamórate de ti- Walter Riso
Tus zonas erróneas-Wayne W. Dyer
Según opiniones de lectores este libro es excelente para aquellas personas que están comenzando su propio proceso de desarrollo personal, y se encuentran la etapa en que empiezan a cuestionarse sus propias reacciones, las normas de conducta que siguen y todo lo que han aprendido sobre cómo ser feliz hasta el momento. Wayne Dyer te explica qué zonas de tu mente (creencias, pensamientos, emociones) contienen errores de percepción, los causantes de que te sientas limitado/a y de que no puedas alcanzar una vida plena.
Brújula de autoestima y confianza- Jana Capri & Charan Díaz
Jana Capri & Charan Díaz aseguran que para resolver los problemas en tu vida con éxito, tomar buenas decisiones y ser feliz, siempre es necesario mantener una sana autoestima y cuidar de tu bienestar, por esta razón en este libro se muestran 52 reflexiones/ejercicios que te guiarán ayudándote a sentirte mejor contigo mismo/a. No es casualidad que la palabra ¨brújula¨ se encuentra en el título de este valioso material.
El amor dura tres años- Frédéric Beigbeder
Para el escritor Frédéric Beigbeder el amor solo dura 3 años y todos quieren saber porque. Esta historia cuenta la vida de Marc Marronier, quien se casa con Anne, una mujer hermosísima de la alta sociedad de París y de quién se separa al tercer año de matrimonio. Junto a esta pareja, vamos descubriendo la su visión del amor del escritor, definiendo de manera más clara de este sentimiento muchas veces sobrevalorado y del matrimonio como institución presa del consumo y el materialismo. El humor también tiene parte en este escrito, gracias a las ocurrencias de Marc Marronier y su vida de burgués disipado.
Bajo la misma estrella- John Green
Este famoso libro es un libro escrito por el estadounidense John Green y relata la historia de una adolescente de 16 años que padece de cáncer. Esta novela de literatura juvenil está considerada un libro de autoayuda, pues en la historia a historia la protagonista una adolescente que se enfrenta a una enfermedad terminal enseña que aunque la vida no es fácil siempre vale la pena vivirla.
Mi isla- Elísabet Benavent
Esta novela de Elísabet Benavent, narra la vida de Maggie, una mujer que reside en una isla y administra una casa para huéspedes, teniendo muy cerca un huerto propio, al cual atiende y consiente como su espacio de relajación, que le permite olvidar una etapa de su vida pasada que no quiere recordar, para evitar sentir dolor. Maggie ha perdido la fe en el amor por malas experiencias, pero de pronto aparece Alejandro con un millón de razones para que ella pueda volver a amar.
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Santo Domingo.- El trastorno dismórfico corporal es un trastorno de salud mental en el que la persona que lo padece no puede dejar de pensar en ningún momento en sus defectos físicos. Esta se obsesiona mayormente con los defectos pocos percibidos por los demás, así que invierte gran parte de su tiempo y dinero en corregir o arreglar esas supuestas imperfecciones.
Según un estudio publicado en la revista Elsevier, especializada en información biomédica, el trastorno dismórfico corporal afecta a 5 millones de personas en Estados Unidos. Las personas con TDC pasan mucho tiempo centradas en la percepción de sus defectos y la forma de ocultarlos. El tiempo dedicado a estos pensamientos negativos puede interferir en la calidad de vida y la capacidad de llevar a cabo las actividades diarias.
Principales síntomas del TDC
-Comparar constantemente tu apariencia con la de los demás.
-Tener tendencias perfeccionistas.
-Poseer fuerte creencia de que tienes un defecto en tu apariencia que te hace feo o deforme.
-Buscar con frecuencia la aprobación de tu apariencia física por parte de los demás.
-Evitar participar en actividades sociales.
-Sentirte intimidado, avergonzado y ansioso por tus «defectos».
-«Recurrir a procedimientos estéticos de manera desesperada».
Las características más comunes con las que la gente tiende a obsesionarse mayormente son:
-Apariencia de la piel: cutis, arrugas, acné, entre otras imperfecciones.
-Tamaño de los senos.
-Genitales.
-Cabellera: brillo, calvicie, cantidad.
Principales causas del TDC
-Sufrir de depresión o ansiedad.
-Tener ciertos rasgos de personalidad como el perfeccionismo.
-Haber sufrido experiencias negativas en la vida como abuso, discriminación o bullying.
-Tener familiares consanguíneos con trastorno dismórfico corporal o trastorno obsesivo-compulsivo.
En caso de creer sufrir el trastorno dismórfico corporal:
-Conversa con tus padres o alguna persona de confianza lo que te esta pasando.
-Busca ayuda profesional de un terapeuta o psicólogo.
-Recibe el apoyo de los demás, te hará bien.
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Santo Domingo.- La sororidad es una relación de amistad o solidaridad muy estrecha entre dos o más personas. Viene desde la antigüedad cuestionando la supuesta rivalidad entre las féminas promovida por la cultura patriarcal.
Un grupo de mujeres artesanas, de la ciudad corazón; Santiago, redefine la manera de vernos y fortalece las redes socio culturales capaces de impulsar cambios sociales hacia la igualdad a través de la campaña Rosa con el lema “Juntas Somos Más Fuertes” para recaudar fondos para los pacientes de cáncer de mama de la Fundación Oncoserv.
Una iniciativa germinada en el 2020 de la mano de Brenda Álvarez, creadora de @KombuchaBlissRD, sorbos de felicidad, bienestar y magia con esta bebida. ¨A raíz de la pandemia la atención se enfocó en el Covid-19, dejando a un lado las demás patologías que afectan a la población¨ resalta la llamada ¨kombucha queen¨ .
Campaña Rosa cuenta con nuevas creaciones y colecciones de artículos para regalar o adquirir elaboradas especialmente para promover la conciencia sobre la prevención del cáncer de mama. Con cada adquisición harás más fuerte y darás esperanza a las pacientes de escasos recursos de la Fundación Oncoserv, quienes ofrecen respaldo y una mano amiga a pacientes en momentos que la enfermedad se hace presente.
Las emprendedoras que forman parte de la campaña Rosa y que ponen en marcha cambios positivos en momentos en que las mujeres necesitamos rediseñar nuestra manera de mirarnos y aplicar sororidad para protegernos y valorarnos en este camino que transitamos son: junto con Brenda, son Annabelle Inoa (@Lean.Eating), Carol Reyes (@MerakiArtesanalRD), Claudimar Perdomo (@ClauCrochetSTI), Elia Jiménez (@EliaJVAccesorios), Eliana Tavárez (@SarelleSoapCo), Mabel Payero (@JaspeOrganico) y Lusverlyn Arias (@SulBrooch).
Cuidado de la piel, alimentación, amor propio, broches y bordados hecho a mano son algunos de los productos que puedes encontrar en las cuentas de redes sociales de las emprendedoras artesanas quienes generan conciencia y educan sobre salvar vidas.
Sobre la autora: Dayanara Reyes Pujols es comunicadora de profesión, docente, productora y conductora. Creadora del espacio Desafío Millennial, una plataforma que se especializaba en el estilo de vida millennial. Para escuchar los episodios da click aquí o aquí.
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Santo Domingo. Formar parte de un grupo y sentir que perteneces son necesidades humanas. Necesitamos a otros para poder vivir. Ahora bien, si ya las relaciones familiares consanguíneas son complejas, imagínate lo difícil que podría ser unirte a un nuevo grupo de personas que tienen una serie de costumbres, hábitos, valores y personalidades distintas a la tuya.
Muchas mujeres se preocupan por agradar a su pareja y se centran en esa persona principalmente, sin entender que cuando nos unimos a alguien, esa persona viene en combo. Así como cuando pides una hamburguesa en promoción y solo puedes pedirla con papas fritas y refresco, pues así mismo vienen esa otra persona y su familia.
¿Qué tal es tu combo? ¿Te has cuestionado? He tenido pacientes en consulta diciendo “la familia de mi esposo no me quiere”, pero ¿y tú les quieres a ellos?
Nuestras relaciones reflejan aspectos de nosotras: ¿qué dice de ti el trato que recibes de esta familia? ¿Cómo les tratas tú a ellos? Es común sentirnos señaladas o juzgadas, pero ¿cómo te estás relacionando con los demás? ¿Les señalas y juzgas?
Quiere a ti misma
Hay muchos prejuicios sociales hacia la figura de la suegra, otra mujer en la vida de tu pareja, de hecho, la primera y la única capaz de ocupar el lugar de dar vida. ¿Has querido ocupar ese rol? La cuñada también puede ser una figura de conflicto en aquellos casos en los que es realmente cercana a su hermano y siente que la pareja le arrebata a ese gran amigo, predisponiéndose un espacio para el conflicto.
Pero algo que quizás no has entendido y te toca trabajar es qué rol estás ocupando en la vida de tu pareja y entender que tienes un lugar único e irremplazable, así como lo tienen tus suegros, cuñados, etc.
Y hemos mencionado a dos figuras femeninas, pero pudiésemos hablar del abuelo, el suegro o un primo: aplica para todos los miembros el cuestionarte por qué no te sientes querida por tu nueva familia y si te estás queriendo tú a ti misma.
Usualmente, cuando cuesta ver el cariño que otros te tienen es porque no has podido ver el que te tienes a ti misma. ¿Qué tal si empiezas por ahí? Por quererte y valorarte tú para no necesitar que otro lo haga. Revisa tu propia relación con tu familia y cómo ha venido funcionando este vínculo en el pasado; y si nada de esto funciona, siempre puedes buscar ayuda profesional.
Contar con relaciones interpersonales sanas es fundamental para el bienestar.
Sobre la autora
Eva Herbert. Psicóloga clínica y máster en Estudios de la Mujer. Apasionada de la feminidad que quiere cambiar al mundo, una mujer a la vez, y fundadora de Beauty Value, la primera plataforma de autoestima profesional en América Latina.
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