Familia

El tiempo de la familia es perfecto

  • 14 diciembre, 2017
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El tiempo de calidad en familia aporta múltiples beneficios a cada uno de los miembros que la componen. Por eso te dedico estas líneas de reflexión. Así que, querida líder de familia dos puntos.

En la actualidad el tiempo con los hijos resulta un reto por la cantidad de obligaciones en las que el adulto se ve implicado como el pluriempleo, la vida social y hasta la congestión del tráfico, disminuyendo el tiempo que pasa en sus hogares. A lo largo de los años para estas épocas hablamos sobre el compartir en familia, y aunque todos sabemos que es un tiempo a mejorar, a veces no pensamos sobre lo que hacemos en “el tiempo que estamos con nuestros hijos”. Obviamos nuestras conversaciones, nuestra organización, la interacción y pasamos a ser observadores a veces de ellos o de nuestros aparatos electrónicos.

 

fam (ILY) ❤. #forevermine



Una foto publicada por Pamela Sued (@pamsued) el

Es importante que los niños disfruten de nuestra compañía, del cariño y el aprendizaje porque somos su modelo. Aunque estamos en casa nos mantenemos adheridos a actividades que lejos de acercarnos a interactuar nos inmiscuyen en llamadas, chateo, actualizaciones en las redes sociales y nos aparta del contacto con nuestros hijos, quienes a temprana edad comienzan a valorar más la entretención de aparatos electrónicos que la comunicación, interacción y la convivencia en familia.

 

Un cafecito con mi amorcito siempre. @davidfernandez07 #tamuytardepasubirunafoto

Una foto publicada por techy fatule (@techyfatule) el

Dedicar tiempo a la familia no se limita solo a los hijos, es beneficioso también para la pareja porque mejora vínculos afectivos, conoces mejor a tus hijos, nos ayuda a despejarnos de situaciones negativas, aumenta la confianza, fomenta la comunicación y participación, la aceptación de estilos e intereses distintos y también crea las oportunidades de modelarle a los hijos buenos tratos, diversión sana, escucha activa y manejo de situaciones diarias para poder orientarles en su crecimiento.

No queremos que dejen pasar el tiempo, los hijos crecen y el tiempo no se recupera. Sabemos que a veces compartir en familia es difícil, pero “el tiempo compartido puede ser nuestra mejor inversión”.

Actividades que podemos realizar:

  • Cocinar juntos.
  • Hacer una manualidad.
  • Implicarles en la compra.
  • Realizar cambios a su habitación.
  • Juegos de mesa.
  • Realizar bromas, chistes.
  • Hablar sobre situaciones del día a día que les implique y que hayan observado en otras personas.
  • Comentar un libro.
  • Dialogar una película o muñequitos, haciendo de este un momento de observar actitudes que podemos mejorar y educar.

Las buenas relaciones entre padres e hijos se construyen y se fomentan. Por suerte, los niños quieren de forma automática a sus padres. Siempre y cuando no se golpee ni se dañe la relación, mantendremos esa conexión fuerte.

via GIPHY

Cantidad y calidad

Por último, reflexionemos sobre el tiempo que se dedica a la familia, recordando que en las relaciones que no hay cantidad, tampoco hay calidad. Si quieres mejorar este aspecto o tener una buena relación con tus hijos, es necesario que hagas tiempo para estar con ellos.

Tomemos este momento de análisis sobre las actividades en el día que realizamos y el tiempo que le dedicamos valorando la actividad que realizada en ese momento, seamos padres presentes, disfrutemos del crecimiento de nuestros hijos, aprovechemos el momento de educar y criar mejores seres humanos y seamos verdaderos ejemplos para nuestras familias.

¡Qué en este tiempo hagamos crecer la unión en la familia, la confianza, la tolerancia, el respeto y la humildad en nuestro hogar!

Contacto: dejamecrecer@gmail.com

«Déjame Crecer» es una campaña sin fines de lucro que busca orientar, informar y educar a padres, madres, educadores y a la población en general sobre temas que afectan el desarrollo integral de nuestros hijos. 

Nicole Imbert, Psicóloga Clínica, Directora del Centro de Atención Interactúo

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Familia

La música y nuestros hijos

  • 4 julio, 2016
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Two pupils leaning on a pile of books while reading on touchpad

En los últimos años, nuestra sociedad se ha visto afectada por problemas sociales que han surgido como consecuencia de malas decisiones políticas, mala información en la población, falta de interés, o sencillamente la ignorancia.

Nuestra labor en el proyecto “Déjame crecer” consiste en puntualizar situaciones sociales y hacer un plan de sugerencias o planteamientos que podrían orientar a la población.  

En este primer escrito abordaremos el tema de la música como una de las variables que influye en la conducta humana.



La música siempre ha sido un elemento importante en la formación de la cultura que influye en sus costumbres y las emociones de las personas. El cambio en el género, ritmo y letra de las canciones que se escuchan en la actualidad ha sido dramáticamente proporcional al cambio que como sociedad hemos tenido.

Cada vez nuestra sociedad se vuelve insensible a las necesidades del otro, se nota menos respeto hacia las personas, tendencia a la agresión como forma de resolución de conflictos o situaciones cotidianas de la vida, inicio de relaciones sexuales a edad prematura o precoz, mayor índice de deserción escolar, embarazo en la adolescencia, más divorcio, mayor índice de relaciones extramaritales, mayor consumo de drogas y alcohol a edades tempranas, baile sexual como forma de baile usual, mayor abuso sexual infantil, y esta situación como padres debe preocuparnos.

Los jóvenes entre los 12-18 años, son los más propensos a ser influenciados por los estilos musicales a una edad en la que el vestuario, el peinado y lenguaje le ayudan a construir su identidad. Y esta es la población que muestra mayor consumo de material discográfico y son la audiencia principal de los canales de videos musicales.

Sin embargo, el cambio en este momento surge en que la influencia de la música se está viendo a edades más tempranas (7-10 años) y poco se ha escrito o dicho sobre los efectos del estilo de música y el mensaje de éstas que niños, jóvenes y adultos están consumiendo actualmente.

¿Cómo llegan estos contenidos a nuestros niños?

Destacaremos varios factores:

  • Mayor exposición a dispositivos electrónicos (televisión, internet, tabletas, celulares, redes sociales). Esto en gran parte se debe a la evolución tecnológica que hemos tenido y a que cada vez existen menos alternativas de ocio para los chicos más jóvenes o pequeños, quienes quedan bajo la supervisión de terceros que no necesariamente controlen los contenidos porque ellos también son usuarios de éstos.
  • La manera en la que tanto en la radio como en la televisión le modelan a nuestro hijos una manera ofensiva, con lenguaje o palabras no aptas para referirse a una persona, que envían el mensaje de que esta es la manera de comunicarse y de tratar a los demás. Este manejo, tanto verbal, como no verbal (vestimenta y gestos), usados para transmitir un mensaje o ganar público son la manera equivocada de subir “el rating”. ¿En qué momento el ser cordial, respetuoso, flexible, tolerante, paciente y sobre todo educado e íntegro pasó a ser anticuado? ¿qué valores queremos modelar? Por esto la tarea de educar cada vez se nos hace más difícil, y ¡no es para menos! Creemos que no es posible cambiar, pero para esto debemos parar las quejas y las críticas e ¡iniciar la acción!
  • Los adultos y muchas veces los padres son también consumidores de música reggaetón (a la que en este momento nos referimos, no criticando el género de música sino los mensajes, la lírica y contenidos visuales que se presentan) sin cuidar la presencia de sus hijos en esos momentos. El problema radica en que los adultos, tenemos la capacidad de escuchar estos mensajes y poder diferenciar entre el video, la letra, la realidad y permanecer arraigados a los valores que entendemos nos hacen mejores seres humanos y tomar decisiones correctas; pero nuestros hijos, niños y adolescentes, todavía carecen de la capacidad para observar, discernir o tomar una buena decisión sobre lo que sus padres ya están validando por sencillamente consumirlo, exponerlos y tomarles videos bailando, subiéndolos a redes sociales y siendo participes pasivos de la exposición de su hijo a temas que para su edad no sabe manejar. En este sentido, los padres no nos hemos detenido a pensar en la apertura y mensaje que su hijo está enviando a los observadores de los videos o personas buscadoras de chicos y chicas que puedan ser vulnerables para cualquier tipo de acto sexual o no.

¡Esto es una voz de alerta! Tenemos en nuestras manos algo de control, y podemos cambiar…

Veamos los contenidos que consumen nuestros hijos, dialoguemos, eduquemos, no permitamos que en eventos educativos como cumpleaños, campamentos y eventos sociales se pongan contenidos inadecuados y estemos pendientes de que no se fomente el baile sexualizado, ya que esta no es la única manera de pasar un buen rato y divertirse.

Existen muchos artistas excelentes, con «música pegajosa» que transmite mensajes positivos e historias de vida inspiradoras. Paremos la exposición de nuestros hijos, no seamos observadores pasivos o camarógrafos de cómo nuestros hijos se destruyen, cómo se pelean, se abusan y un adulto pasa a ser espectador del show, esto no puede continuar…

Es momento de dejar crecer a nuestros hijos, exponerles poco a poco a las cosas que su etapa de desarrollo amerita, educar en valores de respeto y tolerancia, porque solo así seremos mejores seres humanos.

Continuaremos abordando estos temas en otros escritos.

Gracias por leer.

Contacto: dejamecrecer@gmail.com

«Déjame Crecer» es una campaña sin fines de lucro que buscar orientar, informar y educar a padres, madres, educadores y la población en general sobre temas que afectan el desarrollo integral de nuestros hijos.

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Mujer 2.0

El gran corazón de Nicole Imbert

Por Revestida

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Nicole Imbert perfil

Es Psicóloga Clínica. Trabaja la modificación de conducta en niños y adolescentes. Desde temprana edad estuvo expuesta a trabajar con niños en campamentos, y a partir de esa experiencia junto con el estilo de libros que le gustaba leer en su etapa escolar fue enamorándose del campo del análisis del comportamiento de las personas.

Fotografías: Roger Ramírez // Entrevistada: Nicole Imbert 

Revestida: Hoy en día tienes el Grupo Interactúo, ¿Cómo fue la evolución del entonces consultorio a lo que has logrado a la fecha?



Nicole: Actualmente tengo un pequeño espacio que inició de manera independiente como psicóloga, pero en la medida en la que he ido avanzando en mi vida profesional y con el apoyo de mi familia y de profesionales que han guiado este crecimiento y me han motivado a seguir creciendo, hemos iniciado intervención conductual en niños con trastorno del espectro autista. 

R: ¿Qué has aprendido de los niños/personas especiales y qué significa para ti trabajar con ellos?

N: De las personas con algún tipo de necesidad especial he aprendido a ser paciente, perseverante, a valorar el esfuerzo en la realización de tus objetivos y no solamente el producto final, que la única manera de comunicarse no es con el lenguaje verbal, me han enseñado a valorar la individualidad de cada persona destacando la belleza de las diferencias y me han enseñado una visión diferente de lo que está bien. 

R: ¿Qué es lo que más te gusta y lo más difícil de tu profesión?

N: Lo que más me gusta es ayudar, ver la conducta desde otro punto de vista, ser parte del cambio en la vida de una persona, ver su evolución y educar a las familias y la sociedad.

Lo más difícil es mantener la energía y el optimismo en los casos que son retadores, aunque definitivamente son los que me hacen crecer y superarme.

R: ¿Cómo manejas las largas tandas diarias de trabajo?

N: Cuando haces lo que te gusta el tiempo puede volar, pero sin lugar a dudas tengo un esposo que me apoya y acompaña en los diferentes momentos del día y que hace que los días fluyan con más facilidad, tengo el apoyo de mis padres, en especial de mi madre quien a nivel laboral vela por mantener el tiempo familiar y laboral desligados y, un equipo de trabajo en el que confío, y que hace que el trabajo sea un disfrute. 

R: Realizas obras de bien social, ¿En qué consisten?

N: A lo largo de mi vida he apoyado y me he mantenido muy ligada a las obras sociales, desde pequeña acompañaba a mi madre al barrio de “Las Cañitas” a realizar actividades con los niños de la escuela. Luego en mi etapa de bachiller, realicé la acción social en el Robert Reid Cabral donde ya en mi etapa universitaria fui pasante y luego voluntaria en el departamento de psicología hasta ser parte del equipo de psicólogas que conforma el departamento. También he colaborado dando apoyo al hogar de niñas MADELAES con el acompañamiento psicológico y manejo conductual y brindo apoyo a la Fundación Manos Unidas por el Autismo realizando charlas y evaluaciones. 

R: ¿Qué significa para ti ofrecer ayuda social?

N: Definitivamente la labor social te hace crecer como ser humano, me hace aportar a la sociedad de la que también he recibido mucho y puedo ayudar desde un ámbito más amplio y a una población que necesita de personas que quieran hacer un cambio y esto significa para mi esperanza

R: ¿Cómo logras sacar tiempo para ayudar a tantas personas?

N: Creo que en mi caso se me han dado los escenarios y oportunidades junto a un grupo de personas que favorecen que pueda conocer y ayudar a muchas personas. Las personas de mi entorno familiar y laboral me ayudan a mantener mis prioridades en orden y no quitar tiempo a la familia mientras trabajo

Nicole Imbert cuadros

R: ¿Cómo te defines?

N: Soy una persona sensible, sincera, sociable, trabajadora y familiar. 

R: Cuando llegas a casa, luego de una larga tanda de trabajo, y te miras en el espejo, ¿Qué ves?

N: Veo una persona feliz, con logros y metas alcanzados, llena de esperanza y retos y con deseos de superarse cada día.

R: ¿Qué significa para ti ser mujer?

N: La mujer de hoy en día es luchadora, perseverante, dulce y firme a la vez.

R: ¿Cómo está compuesta tu familia directa y qué significan tus hijos para ti?

N: Estoy casada y tengo dos hijos. Para mi ellos son un regalo que Dios me ha dado y son el reflejo del amor que su padre y yo nos tenemos. Sé que no puedo poseer a mis hijos, pero a la hora de vivir y compartir con ellos, nos nace un apego  especial. Probablemente mi vida sin ellos hubiese sido diferente, ellos me hacen madurar y enfrentarme a desafíos que no pensaba que tendría.

Nicole Imbert jardin

R: ¿Cómo se educan a los niños y las niñas para evitar los estereotipos de género?

N: Lo primero que debemos hacer es entender lo que esto significa y aceptar que esta decisión se toma porque somos capaces de criar a los hijos sin consideración previa de si serán hombres o mujeres. Según el escritor especialista en temas de relaciones humanas Randall Flagg, la clave para hacerlo está en permitir a los hijos la libertad de escoger y apreciar sus deseos y necesidades como individuos y respetarlo 

R: ¿Qué hace a una mujer completa y cuáles cosas te gustaría aprender?

N: No creo que una mujer esté completa en ningún momento, creo que como personas estamos constantemente cambiando, creciendo, modificando nuestra forma de ser, por lo que decir que está “completa” implicaría un estado estático al que creo ninguno pertenecemos mientras vida tengamos. Sin embargo considero que toda persona, por ende toda mujer se merece ser feliz, ser amada, respetada, valorada a pesar de lo que quisiéramos que cambiara y se merece una oportunidad. Oportunidad para crecer, para sonreír, cometer errores y levantarnos, porque solo así logramos continuar creciendo y seguir viviendo. Quisiera aprender a tocar un instrumento musical y lenguaje de señas. 

R: ¿Qué te entristece?

N: Me entristece la injusticia, la discriminación y la mentira. 

R: ¿Cómo valoras el trabajo de la mujer en la sociedad dominicana?

N: La mujer en la sociedad dominicana se ha destacado por ser luchadora, determinada y emprendedora. 

R: ¿Cuál es el mejor consejo que una mujer te ha dado?

N: Los mejores consejos que guardo y ahora que soy madre constantemente recuerdo son los que mi madre me ha dado y que probablemente a todos nos han dicho y en su momento nunca valoramos “el respeto se gana, no se compra”, “no hagas algo solo porque todos lo hacen” y “agradece por todo lo que tienes”.

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