Mujeres de Poder

Thais Herrera: de República Dominicana a la cumbre del Everest

  • 2 abril, 2025
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De trabajar en una multinacional a emprender su propia empresa enfocada en experiencias transformacionales y, en paralelo, escalar poco a poco la cima más alta de cada continente, Thais Herrera nos ha demostrado que todo es posible si te atreves a trabajar por ello. Tras recibir atención mediática por su famoso «un cappuccino en París», fue ganando reconocimiento por su meta de escalar las siete cimas, esquiar hasta el Polo Norte e incluso convertirse en la primera mujer dominicana en alcanzar el Everest. En esta entrevista, Thais, CEO de Asertiva, docente en Barna Management School y apasionada por el montañismo, nos comparte sus claves para mantener hábitos positivos que la ayuden a alcanzar sus objetivos mientras sigue avanzando en su carrera profesional. Su historia es un testimonio de determinación, disciplina y la capacidad de transformar la vida a través de la aventura, inspirando a otros a perseguir sus propios retos.

 

RE: ¿Qué se siente ser la primera mujer dominicana en escalar el Everest? 

 TH: Yo siento que ser la primera mujer dominicana en alcanzar la cima del Everest, al igual que la primera persona en la República Dominicana en alcanzar la cima más alta de cada continente, o las siete cimas, e incluso el ser la primera persona en esquiar hasta el polo norte de nuestro país, son responsabilidades que me demuestran que se puede soñar, que una persona ordinaria como yo, que no tengo mucho aspecto de deportista, puede alcanzar sueños extraordinarios si hace el trabajo, si pone ese enfoque en su sueño, si cada día se levanta a perseguirlo y si crea un equipo maravilloso que sea parte del mismo. Yo siento que esa responsabilidad es lo que me permite demostrarle a todos que si yo puedo soñar, tú también puedes.



RE: ¿Qué la inspiró a hacer ese cambio profesional, de pasar de una empresa multinacional a emprender? 

TH: Yo cambiar del mundo de la empresa multinacional, de posiciones más seguras, hacia lo que fue el emprendimiento en aquel entonces, hace 19 años ya, de Asertiva RD, fue un paso difícil. Sin embargo, yo siempre quise ser empresaria. Yo siempre quise tener mi propia empresa en donde pudiéramos servir y asistir en temas de mejora a las otras empresas. Y en este caso, pues, lo estamos haciendo a través de conferencias de storytellers y también de experiencias de aprendizaje de team building, generalmente en ambientes outdoor, lo cual hace que sean experiencias inolvidables.

 

RE: ¿Cómo empezó Asertiva y qué ha cambiado desde entonces?  

TH: Asertiva empezó brindando servicio únicamente a empresas de call center, que era el último sector en el que yo había trabajado. Había empezado en temas de logística, en empresas de manufactura, y luego pasé al área de servicio en call center. Allí, me encontré con la necesidad de que el personal estuviera alineado y que supiera seguir objetivos. Busqué transmitir eso a través de Asertiva a las empresas, ayudándolas a crear una cultura y alinear los procesos. Empezamos muy enfocados en gestión de proyectos, y ahora asistimos a los empleados para que se sientan inspirados y busquen alcanzar la mejora en sí mismos. Logrando así que se vea reflejada en la empresa, y en brindar experiencias que unan a los equipos, que les permitan saber que la comunicación, la integración, el conocerse y el trabajar con un mismo fin y alcanzar grandes sueños.

RE: ¿Qué tienen las experiencias en exteriores que logran ese cambio y mejoran el rendimiento en el día a día? 

 Las actividades al aire libre ayudan a que los empleados salgan de su zona de confort. Casi todos nosotros ya estamos trabajando en oficinas. La experiencia, a través de una metodología estructurada, permite vivir metáforas que hacen que el equipo pueda sentarse y analizar; esto mismo que hacemos divirtiéndonos, jugando, en una dinámica, en una actividad, al aire libre, es lo mismo que nos sucede en el día a día. Y cuando se hace la parte de la metodología de explotación del aprendizaje, es donde se hace esa conexión de, “claro, esto que estamos viviendo es como lo hacemos en la empresa y qué acciones podemos tomar para mejorar y lograr mejores resultados”.

 

RE: ¿Cuáles desafíos se presentaron al inicio de tu proyecto y cómo lo superaste? 

El principal desafío que tenía al principio era que éramos nuevos en el mercado. Competíamos mucho con extranjeros. Entonces, se creía mucho hace 19 años que esa visión del extranjero era la que aportaba. Incluso en ese momento, nosotros lo que planteábamos era que eran experiencias globales para el mercado local. Y entonces, así fuimos rompiendo esos paradigmas de que teníamos el conocimiento. Nos capacitamos mucho, seguimos capacitándonos, creemos obviamente en el aprendizaje. Y así fuimos creando un poco de eso. Muchos de los clientes tienen más de 10 años haciendo las mismas actividades, no la misma experiencia, pero haciendo sus convenciones con nosotros. Y eso nos da muchísima alegría porque nos reta a que cada año tengamos que preparar algo distinto, algo innovador. También vamos extrapolando a que cada cual necesita cosas diferentes y le creamos a cada empresa su experiencia adecuada a lo que ellos requieren.

 

RE: ¿Cuál consideras que ha sido tu mayor logro hasta ahora? 

 TH: Yo creo que mi mayor logro es haber transmitido a mis hijos los valores que, como familia, consideramos importantes. Siento que uno primero es ser humano y que tiene la responsabilidad consigo mismo de mantenerse fiel a quien uno es. Y también, en mi caso, es muy importante que mis hijos entiendan que ellos tienen sueños que pueden salir a perseguir. Y yo diría que cuando ellos me dicen eso, es el mayor logro que siento que tengo en la vida.

 

RE: Cuéntanos sobre tu experiencia en el Everest? ¿Qué te enseñó la montaña que aplicas en tu vida profesional? 

 TH: Mi experiencia en el Everest fue única. Realmente, las mujeres somos minoría en la montaña y tenemos que cargar el mismo peso que cargan los hombres. Siento que los aprendizajes de la montaña para la vida y para la empresa, son infinitos. Sin embargo, los más importantes van relacionados con la humildad. Uno tiene que llegar humilde a la vida y entender que todos somos iguales, que todos tenemos capacidades y que debemos mantenernos bien apegados a nuestro corazón, a lo que creemos que es correcto.

Y luego, la montaña me enseña muchísimo sobre resiliencia, gestión del cambio y trabajo en equipo. No se puede subir solo a la montaña. Uno tiene que hacerlo con un equipo, y en la vida es igual: con mi familia, con mis compañeros de Asertiva, con todo el equipo que va a mi proyecto de montaña; los que van presencialmente y los que se quedan conmigo, los que ayudan con temas de patrocinio y de mercadeo. Llevar esos aprendizajes de la montaña a la vida me ha resultado muy sencillo. También, lo he estudiado. Y me permite fluir mejor, vivir una vida con una visión más de aceptarme tal cual soy, de quererme como soy y de entender que en cada paso del trayecto es que se disfruta la montaña, no solo en la cima.

 

RE: ¿Hubo momentos en que pensaste que no lo ibas a lograr? 

 TH: En el Everest, no hubo ningún momento en que pensara que no lo iba a lograr. En otras montañas sí; de hecho, me he tenido que devolver en muchas. Hay una historia con la montaña más alta de Ecuador, que me ha tocado intentar ascender cuatro veces. Mi primera de las siete cimas, que es mi proyecto —las siete cimas y los dos polos—, no la logré ascender hasta el segundo intento, que fue al Aconcagua. Y me devolví faltando 262 metros para la cima. Eso te demuestra que muchas veces estás muy cerca del objetivo y te toca devolverte, replantearte, a veces incluso crear un proyecto diferente y enfrentar las cosas de una forma diferente para poder lograr esos objetivos.

En el Everest me sentí, gracias a Dios, segura, aunque en la bajada vimos lamentablemente a una persona que estaba ya en sus últimos momentos. Y eso te hace estar aún más presente y bajar con mucha más intencionalidad, porque la montaña no se termina en la cima, se termina cuando uno regresa a su hogar.

 

RE: ¿Cómo equilibras tu hobby que requiere tanto esfuerzo físico y mental con tu vida profesional? 

 TH: Siento que la planeación es vital para la vida, para la empresa, para todo. Y tengo hábitos. Yo creo que los hábitos son los que permiten que uno desarrolle disciplina y, a partir de ahí, la consistencia. Tengo que entrenar todos los días; a veces tengo que hacer algunos malabares, pero mis entrenamientos los programo al igual que programo una cita. Y yo no le voy a faltar a un cliente, tampoco me falto a mí. Entonces, eso me permite crear esa disciplina y consistencia. O sea, diría que hoy no se pudo porque estuvo súper complejo, pero como tengo ya tantos años siendo disciplinada y haciéndolo de forma constante, pues el cuerpo es muy bueno y asimila esos entrenamientos así. Al igual que la mente, que también hay que entrenarla durísimo.

 

RE: ¿Cuáles hábitos recomiendas para lograr esas metas personales? 

 TH: La vida no se compone ciertamente solo de metas laborales. Uno tiene que tener un equilibrio. Y siento que es muy importante tener prioridades, tener claro qué uno quiere lograr, cuál es su meta. Yo tengo clarísimo que las mías se basan en tres ejes: todo lo que tiene que ver con mi familia, todo lo que tiene que ver con mi trabajo, mi empresa, y todo lo que tiene que ver con mi proyecto. Y a cada uno le voy asignando prioridad. Toca muchas veces decir que no, algunas veces a cosas que incluso no quisiera o que parecen interesantes, pero si no van alineadas con mi prioridad, pues no me van a permitir alcanzar lo que quiero. Y yo le doy prioridad a mi proyecto de montaña y hago bloques, igual que hago para el trabajo, igual que hago para mi familia. Trato de que todo el tiempo que le dedico sea de calidad.

Muchas veces creemos que estamos dedicando tiempo de calidad a la familia o incluso a esa adquisición de ese sueño, pero nos vemos envueltos en distracciones. Pensamos en lo que va a suceder después. Hay que vivir en el momento presente. Hay que estar disponible en ese momento para lo que uno se propuso para ese tiempo. Si estoy entrenando pero voy pensando en lo de la oficina, entonces quizás no tiene la calidad que necesita el entrenamiento. Igual, si estoy con mis hijos pero estoy con el celular haciendo un post del mismo proyecto de montaña, entonces ellos no están recibiendo lo que necesitan y posiblemente la calidad de lo que hice en el post del trabajo no fue igual. O sea, trato de ver a qué le doy prioridad en cada momento y que cuando estoy en el momento de cada cosa, vivirlo intencionalmente en el presente.

 

RE: ¿Cómo manejas el síndrome del impostor y la autocrítica? 

 TH: Claro que tengo el síndrome del impostor, porque cuando logramos muchas cosas, quizás sentimos que no nos lo merecemos. Cuando una persona me para y quiere una foto conmigo, todavía miro a quién le habla. Y realmente, aprender a entender que uno ciertamente puede, a partir de su experiencia, dejar un poquito de legado, sin dejar a un lado el ser uno mismo, el ser humilde, y entendiendo que ese reconocimiento quizás no es solo para uno. En mi caso, yo, que me enfoco en hacerlo para que mi patria sea mejor, yo, que creo en Dios, doy gracias por eso, porque me siento demasiado privilegiada. Y así se va aprendiendo cómo lidiar con él poco a poco, día a día, entendiendo que sí, que uno se merece lo mejor, que uno se merece la abundancia, y deseándole al otro la abundancia.

El mundo es abundante; lo que está para mí no se lo voy a quitar a otro. Cuando uno empieza a vivir con esa perspectiva, siento que se le abren tantas puertas. Y para mí, la forma ideal de practicar esa abundancia es el agradecimiento. Yo trato de ser agradecida por todo, hasta por lo que no parece tan bueno, porque la vida me ha demostrado que eso muchísimas veces me abre otras puertas que son mejores.

 

RE: ¿Cómo podemos desarrollar el pensamiento de adaptabilidad al cambio? 

 TH: Adaptarse al cambio es algo que en la montaña pasa día a día. Hay que ser muy consciente en cuanto a la toma de decisiones, y hay que aprender a aceptar las cosas tal cual son. Para eso, yo hago meditaciones que me ayudan muchísimo, porque a veces uno quisiera que las cosas sean de otra forma; y pueden serlo, incluso pueden ser mejor, pero uno tiene que aceptarse y aceptar lo que está sucediendo tal cual es en ese momento para poder alcanzar las otras cosas que uno quiere. Aprender a gestionar el cambio viene dado muchas veces con la práctica, con lo mismo de agradecer, de decir: bueno, esto es lo que toca, y con esto que tengo, ¿qué puedo hacer? A veces lo hacemos desde la queja, desde la crítica, o lo podemos ver como: esto fue lo que me tocó, como si fuera un reto, ¿y ahora cómo lo resuelvo? Y entonces, pues, tratar de buscar esas soluciones en las cosas que se nos van presentando.

 

Thais Herrera y sus hábitos detrás del éxito

RE: ¿Cómo es un día profesional en la vida de Thais Herrera?

 TH: Sigo saliendo a entrenar bien temprano. Por la mañana hago mis entrenamientos. Trato de hacerlo siempre en la mañana porque primero me da mucha energía y luego también porque generalmente después se complica. Entonces, hago la parte de entrenar bien temprano. Luego, trabajo en las áreas que me correspondan. Un día cualquiera puede tener algunas horas administrativas y luego una conferencia en la tarde o posiblemente tenga un team building al día siguiente y toca toda la preparación previa, reuniones con clientes para alinearnos con los objetivos y ya luego en la noche, dependiendo del día, irme a la Zona Colonial a ver un poco de teatro, comedia, que me gusta mucho.

Comparto el almuerzo y la cena con mi familia. De hecho, dos días a la semana entreno con mi madre. Entonces, un poco, pues, de ese día a día mantenerlo activo y mantenerlo también bien enfocado en las cosas que me gustan. Soy muy privilegiada porque mi trabajo me apasiona. Lo que a mí me apasionaba lo convertí en una oferta de negocios que además sirve a otros. Cuando estoy trabajando no siento que lo haga. Sin embargo, yo pudiera hacer lo que hago gratis si el dinero no fuese un tema.

 

RE: ¿Qué recomiendas para mantener el enfoque y la productividad en el equipo? 

 TH: Para mantener el enfoque y la productividad en los equipos, lo más importante es la comunicación. Es decir, todos tienen que saber hacia dónde van y en qué punto del camino se encuentran. Porque muchas veces hacemos la alineación a principio de año, y eso está muy bien, pero a lo largo del año no se mantiene ese flujo de información de qué hay que hacer y qué estamos haciendo. Ahí es donde se pueden hacer los ajustes para lograr esos grandes objetivos. Se logra en equipo, no se logra solo. Y cada cual tiene que entender que lo que aporta es importante para que el equipo se pueda mantener alineado hacia la consecución de las metas.

 

RE: ¿Qué consejo le darías a una mujer que está despegando su propio negocio? 

 TH: Sientan y sepan que valen. Que vayan y se presenten, en lo que sea que vayan a presentar, a los clientes o a los proveedores, con seguridad en sí mismas. Y te va a pasar lo que pasa siempre: te van a decir muchísimos “no”, pero van a empezar a suceder los “sí”. Y tú tienes que ir desde el principio entendiendo el mercado, entendiendo lo que ofreces, ofreciendo algo que realmente aporte y demostrando, a través del servicio que brindas, que lo que brindas es de calidad, validando con tus clientes qué puedes hacer mejor, qué hiciste bien y qué puedes mejorar. 

Las mujeres tenemos muchísima oportunidad. Incluso vi en un reportaje recientemente que en la universidad local la mayor cantidad de inscritos son mujeres. Entonces nos estamos preparando. Eso es importantísimo. Estar bien preparadas, bien capacitadas. Y ahora hay tantas herramientas. Entonces las mujeres tenemos que saber lo que valemos, pero también tenemos que prepararnos para ser competitivas. O sea, no es una competencia, es abundancia, pero si hay un puesto al cual yo anhelo, debo estar preparada para los requerimientos de ese puesto y no venir con la actitud de “yo exijo porque me toca”. No, no me toca, me lo gano, y ahí sí compito.

RE: ¿Cuál ha sido el mejor consejo que te han dado y cómo lo has aplicado? 

 TH: Yo siento que uno de los mejores consejos que me han dado es que uno debe rodearse de las personas adecuadas siempre en la vida. Eso me lo decía mi mamá: “uno, no te quiero ver con malas juntas”, y uno como que no lo entendía bien. Sin embargo, he entendido que en mi vida personal, en mi vida deportiva, en mi vida empresarial, en el momento en que estoy rodeada de personas con energía, que vibran igual, con objetivos grandes, de grandes mentores. Hay que aprender que hay que ser humilde, hay que ir a tocar la puerta y decir: “oye, yo veo que tú lo haces súper bien, si miras lo que yo hago, ¿qué me aconsejarías?”— es cuando más crezco.

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